sábado, 14 de septiembre de 2013

-EPÍLOGO-



Tras el incidente de la boda, casi todo volvió a la normalidad. Louis y Eleanor se fueron dos semanas de viaje romántico, por su aniversario. Laura y Harry eran más felices que nunca, estaban a punto de cumplir ocho meses. Bea seguía soltera, no había conseguido arreglarlo con Héctor, y por el momento, no le interesaban los novios. Paula y Zayn estaban planeando una boda, llevaban un año y medio y habían decidido casarse de una vez por todas.
Respecto a Liam, había conseguido olvidar a Alice, gracias a la ayuda de Stella, con quien ya llevaba varios meses. Estaban muy enamorados, y hacían una buena pareja. Héctor, Mary  e Isa seguían en Glasgow, en su segundo año de universidad.
El padre de Alice y Héctor seguía en Alemania, y su madre habían encontrado de nuevo el amor en España.
Respecto a Niall y Alice… Qué decir, seguían juntos. La promesa que Niall le hizo a Alice no se había roto, y estaban más felices que nunca. Todas las chicas se habían mudado a Inglaterra con los chicos, y parecía que por fin su “final feliz” había llegado. Aunque, quién sabe, no todos los finales son felices… Pero por ahora el de ellos sí lo fue.

-CAPÍTULO 37: SI NADA ES PARA SIEMPRE, QUISIERA SER TU NADA-




El vestido de Alice caía libre desde sus caderas, rozando suavemente el suelo de madera barnizada del apartamento de Niall.
-¿Qué tal te encuentras?-Paula retiró un mechón de pelo de la cara de Alice y lo sujetó con una horquilla.
-Nerviosa.-Musitó ella.
-Todo saldrá bien.
-No es por cómo va a salir.
-¿A qué te refieres?-Paula dejó caer sus brazos a los costados.
Alice se giró suavemente, su vestido se sacudió, creando pequeñas arrugas en la tela de raso.
-A todo esto. ¿Y si me estoy equivocando?
-Sigo sin entenderte.
-Siempre he querido casarme con él, y ahora que lo voy a hacer no paro de preguntarme por qué. ¿Por qué tan pronto? ¿Por qué todo esto? Por qué… Todo.-Alice agachó la cabeza mientras jugueteaba nerviosamente con un trozo de su velo.
-Eres tan mona…-Paula tomó una de sus manos y la miró a los ojos.- Son los nervios de la boda. Tú tranquila.
Alice sonrió, tal vez tuviera razón. Los dos días anteriores no había estado tan nerviosa como ahora, y siempre había querido casarse con él, lo había soñado miles de veces.
-Sí, serán los nervios.-Sacudió su melena rizada con la mano y rodó los ojos.
-Déjate el peinado, me ha costado horas hacerlo.
-Lo siento.
-Bueno… Ya estás.
Alice se giró hacia el espejo, un velo finísimo caía por detrás de su cabeza, cubriendo levemente sus gruesos tirabuzones. Un collar de plata con pequeños brillantitos azules colgaba de su cuello. Sus ojos, perfilados en negro y con una sombra azul celeste, brillaban de una manera especial. El vestido caía libre hasta rozar el suelo, pese a los tacones de quince centímetros que llevaba puestos.
-Vaya…-Susurró Alice mirando fijamente su reflejo.
-Estás preciosa. ¿Lista? –Paula posó una mano sobre su hombro y la sonrió.
-Claro, vamos.
Una pequeña limusina blanca estaba aparcada frente a la casa de Niall, con pequeñas flores blancas adornando sus retrovisores. Paula dio dos besos a Alice. La primera cogió el bolso de la novia,  y se encontró con Zayn, que había venido a recogerla. Se sumieron en un beso, y Zayn se dirigió hacia Alice. Llevaba puesto un traje negro, con la corbata roja, igual que el vestido de Paula, la abrazó, la deseó suerte y se reunió de nuevo con Paula, que ya estaba metida en el coche.
-Bueno, pues vamos allá –murmuró para sus adentros.
La limusina pasó a recoger a Liam antes de ir hacia la iglesia. Cuando subió, se le quedó la mente en blanco mirando a Alice.
-Hey, padrino.
-Ho…Hola. Estás… Guau.
-Sí, estoy, ¿y tú? Porque no lo parece.
Él se sonrió, y Alice no pudo evitar decir:
-Me gusta tu sonrisa.
Liam se puso serio de repente, y comenzó:
-Alice…
-Liam, escúchame. Me voy a casar con Niall. Nos queremos, y esto es lo mejor.
-Me parece estupendo, en serio, estáis hechos el uno para el otro. Pero nosotros también nos queremos, y tienes que volver a preguntarte si es lo mejor. Es decir, sois muy jóvenes.
-Liam…
-No, me toca hablar a mí. Sabes perfectamente lo que siento por ti, te daría el mundo solo por sacarte una sonrisa, tú sentiste algo más en ese beso, algo parecido a lo que yo sentí. Porque me quieres. No quieres asumirlo, porque estás con uno de mis amigos, pero cuando te aísles del mundo por un momento, y pienses en mí como pareja, te darás cuenta de que me quieres, y de que tú y yo estaríamos juntos para siempre, porque los cuentos de princesas, siempre acaban con un “fueron felices y comieron perdices”, y siendo tú una, así es como todo acabaría. Queriéndonos hasta el último día, la última hora, el último instante. Porque sé que sería así, Alice Novothy, porque me quieres, y te quiero.
-Liam…
-Que me dejes terminar –dijo, despacio-. Así que, sé que cuando digas el “sí quiero”, estaré en tu mente, por el beso, por ser yo, porque me quieres, Alice. Y eso no cambiará por mucho que Niall te bese, o por mucho que yo sonría al veros juntos. Nunca olvidarás lo que he significado para ti, al igual que yo jamás olvidaré cuánto te he querido, y cuánto te quiero. Pero aun así, cásate, disfruta con Nialler, bésale todas las mañanas, todas las tardes y todas las noches, haz lo que sea que hagan las personas casadas, tener hijitos e ir a la compra juntos. Compraros un perro Scotex, sé una de las “Proud girlfriends” de la banda, porque se lo merece, e intenta olvidar lo que significo para ti, y cuando no puedas, llámame. Siempre estaré ahí. Te esperaré, Alice.
-Liam, me toca hablar a mí.
-Dime –dijo, acercándose un poco a ella, estaban en frente. Por un momento, Alice se perdió en los ojos de Liam, que la miraban fijamente, y él, dándose cuenta, sonrió y desvió la vista.
-Liam. Sé perfectamente que estoy muy enamorada de ti –el chico volvió a mirarla-. Pero joder, mírame.
-Créeme, no te aparto la vista de encima.
-Cállate –dijo ella, bruscamente-. Lo sé, lo sé bien, he soñado contigo tantas veces… Con el beso, con cómo seríamos juntos, con muchas cosas que no voy a decir ahora mismo, pero Niall James Horan me espera en el altar, en quince minutos vamos a llegar a la iglesia, y no quiero arruinarlo, ¿vale? Es la única cosa en mi vida por la que he continuado, Liam. Le amo, le amo mucho, y no quiero cagarla. Porque me importa tanto…
-¿Y yo?
-Te quiero, Liam –dijo ella, sonriendo. Esa sonrisa que tanto le gustaba e él-. Te quiero mucho, ¿vale?
Ambos se callaron. Liam había vuelto a adoptar una postura cercana a ella, y la limusina, de repente, pegó un frenazo.
Alice dio con un tacón en la puerta, y ambos cayeron al suelo, uno de cada lado, Alice poco antes que Liam.
-Lo siento, yo…. –comenzó Alice, aunque no había hecho nada.
Liam la chistó y la puso dos dedos sobre los labios. Ella, confusa, enarcó una ceja, a lo que él respondió con un beso.
Un simple beso, sólo una rozadura de sus labios, lento y delicado, porque él temía que Alice le empujara.
Pero no.
Ambos, se separaron el uno del otro y se sentaron en uno de los asiento del vehículo, para continuar con el beso. Liam, con cuidado de no arrugar el vestido de ella, la puso delicadamente una mano en la cintura, y la otra en la nuca, a pesar de que seguía siendo un simple rozamiento de los labios. Hasta que Alice cogió el pelo de la nuca de Liam y le atrajo hacia ella. Liam se sorprendió, pero estaba feliz.
Sus lenguas se comunicaron por segunda vez en tanto tiempo, y Liam sonreía mientras Alice le besaba. Nunca había sido tan feliz. Alice le besaba con una pasión infrenable, y él la correspondía gustoso.
Pero, de pronto, Alice le empujó.
-No –dijo secamente.
-Lo sé.
-Dios.
-No pasa nada. Ha sido un simple beso.
-Liam, si no me llegó a estar clavando el cinturón, te habría desnudado aquí mismo.
-Uf, a ti hubiese sido más difícil.
-No bromeo joder, estoy con Niall. Me voy a casar con él en minutos, y voy y te beso.
-Te he besado yo.
-Y te odio por ello.
-Sabemos que no es verdad.
-Tío, en serio, vete a la mierda.
-Alice, lo siento, de verdad, muchísimo, pero no lo puedo evitar. Mi pensamiento se bloquea cuando te veo, te oigo y huelo el olor de tu perfume. No puedo pensar en nada que no sea en tenerte entre mis brazos.
-Eso no está bien. ¿Por qué no pruebas a salir… hum… con Stella?
-Porque te quiero a ti, maldita sea.
-Disculpen, hemos llegado –interrumpió el conductor abriendo la puerta.
Liam guiñó un ojo a Alice, ella se arregló el pintalabios y él salió del coche. La chica cogió su ramo de flores y salió tras él. La música comenzó a sonar, y ella se puso nerviosa. Tomó el brazo de Liam, temía desmayarse en cualquier momento. Todos se levantaron, veía miradas repletas de orgullo, risas, flashes, pero, cuando miró al frente, dejó de verlo y sentirlo todo.
Niall.
Ella sólo quería salir corriendo y besarle. Besarle y besarle hasta morir. Se olvidó de Liam, de Stella, de todos. Él con una corbata del color de sus ojos y un traje negro, excepto por el chaleco, del mismo color que la corbata, la miraba enamorado, con un brillo en los ojos que sólo Niall podía tener. Y él sólo quería salir corriendo y besarla. Besarla y besarla hasta morir.
Llegaron al altar, Niall la miró ilusionado. Alice miró a Niall, luego a Liam, luego a sus amigas, a los demás chicos, al cura… Y luego cerró los ojos. Confusión, de repente todo era confuso. Sus únicos pensamientos eran Liam, Niall, Liam, Niall… Era demasiado complicado, Liam tenía razón, ella estaba enamorada de él. Pero también lo estaba de Niall, y no podía elegir. El cura comenzó a recitar su sermón, y solo cuando éste la preguntó, “¿Aceptas ser la esposa de Niall James Horan Gallagher?” volvió a la realidad.
Niall la miraba con ilusión, Liam con decepción, los demás con expectación. Y ella lo único que quería hacer era correr, irse de allí, lejos, donde los problemas y sus propios pensamientos no pudieran alcanzarla.
-¿Alice?-El cura la miró, e hizo un gesto con la mano señalando a Niall.
-Yo… Esto…-Miró a su alrededor.- Lo siento, tengo que irme.
Dicho esto, se bajó de los tacones y, dejando a todos con la palabra en la boca, salió corriendo de la iglesia. Salió a la acera, corrió descalza y cruzó una calle. Estaba atacada, la cabeza la daba vueltas y su vista se iba nublando muy poco a poco, hasta que todo se volvió negro, entonces fue cuando sintió el impacto contra el suelo, y ya no recordó nada más.
***
Una luz blanca resplandecía en la habitación donde Alice estaba tumbada. Un electrocardiograma llevaba un seguimiento de los latidos se du corazón. Su precioso vestido había sido sustituido por una bata de hospital, y su peinado había desaparecido por completo. Una enfermera entró a la habitación seguido de un joven. Se sentó al lado de Alice, pero ésta no podía verle, pues no conseguía mantener los párpados abiertos.
-Hola Alice…-susurró el recién llegado.
-¿Ni-Niall?-Alice movió suavemente la mano hacia él.
-Sí, soy yo, ¿estás bien?
-Perfectamente.
-No lo parece.
-No hagas caso a los tubitos y el cacharro ese, no me pasa nada.
Hubo un silencio, lo bastante largo como para que Alice lograse abrir los ojos.
-¿Por qué lo hiciste?-Preguntó Niall, notablemente afligido. Sus ojos azules estaban aún más claros que nunca, y todavía llevaba el traje de la boda.
-No lo sé.-Susurró Alice, mirándolo a los ojos.
-¿No querías casarte conmigo? Podrías habérmelo dicho.
-No es eso.-Le cortó mientras agarraba su mano.-Por supuesto que quiero casarme contigo. Maldita sea, te amo, no pienses que voy a cambiar de idea respecto a mis sentimientos hacia ti.
-Entonces, ¿por qué te fuiste de la iglesia? ¿Por qué me dejaste plantado?
Alice se calló, mordiéndose el labio.
-Tengo miedo. Te mentiría si te dijera que no lo tengo porque no es verdad. No sé... No tengo ni la más remota idea de qué voy a hacer. Es decir, tengo 16 años, ¿qué haremos si nos cansamos el uno del otro? Puede que tú pudieses vivir sin mí, pero yo sin ti, muero. Y no quiero correr ese riesgo.
Niall la miró perplejo, debería haberse dado cuenta, pensó. Tomó la mano de Alice con más fuerza, y con la otra trazó una suave línea en su mejilla.
-Lo siento. Estaba tan convencido de esto que ni siquiera me paré a pensar si era lo mejor.
Lo mejor. El recuerdo de las palabras de Liam inundaron los pensamientos de Alice. Había pasado exactamente lo que él había dicho.
-Niall… Tengo que contarte una cosa.-Susurró ella.
-Claro, dime.
-Liam y yo… nos besamos en la limusina, fue un simple beso, pero también la razón de mi confusión. Sabes que le quiero, siempre os he querido a todos, pero sobre todo a ti. Y ése es el problema, que te quiero tanto que me da un miedo atroz perderte, y voy a acabar haciéndolo por estas tonterías.
Niall se quedó sin habla. Solo la miraba, mientras trataba de decir algo, pero sin conseguirlo.
-Niall… Lo siento mucho, joder, soy estúpida.
-No lo eres.-La cortó.-No digas eso. No es verdad.
-Sí lo es, si no fuera estúpida no habría dejado que Liam me besara, y menos aún habría correspondido a su beso.
-Eso no me importa Alice.-Niall se aproximó a ella.-Lo que importa es que te quiero, eso nunca va a cambiar. ¿Me oyes?
Alice sonrió, alargó la mano y la posó en la nuca de Niall.
-Te quiero.
-Y yo a ti. Y… si no estás preparada, nos casaremos más adelante, cuando tú quieras, puedo esperar, ¿y sabes por qué?
-Por qué.
-Porque lo nuestro es para siempre.
Alice rio.
-Niall, nada es para siempre.
Los ojos de Niall se achinaron cuando sonrió, se acercó más a ella y, susurrándola, la dijo:
-Pues, si nada es para siempre, quisiera ser tu nada.
-FIN DEL CAPÍTULO 37-

domingo, 8 de septiembre de 2013

-CAPÍTULO 36: PLANES DE BODA-




Niall cogió en volandas a Alice y la llevó a su habitación. Se sentó en la cama con Alice sentada sobre él. Alice empujó su pecho hasta que quedaron tumbados, con Niall debajo de ella.
-¿Estás segura?-Preguntó Niall girando su cuerpo hasta quedar encima de ella. Alice asintió mientras volvía a besarle. Sin apenas darse cuenta acabaron bajo las sábanas, besándose. Alice enroscó sus manos en el cuello de Niall y le miró a los ojos.
-No tienes por qué hacerlo si no quieres.-La susurró Niall pasando el dorso de la mano por su mejilla.
-No te preocupes por mí, estoy segura de esto.
Niall alargó la mano hacia el cajón de la mesilla y sacó un envoltorio plateado. Se colocó sobre Alice, besándola, mientras enroscaba sus brazos alrededor de su espalda. Y así, sin saber cómo ni por qué, pasó. Y fue la mejor noche de sus vidas.
***
Unos rayos de luz se filtraron a través de las sábanas, despertando a Alice de su profundo sueño. Rodó sobre ella misma y palpó el lado opuesto de la cama, buscando a Niall. Lo único que encontró fue un gurruño de ropa y sábanas, que caían suavemente sobre el suelo. Se incorporó y abrió poco a poco los ojos, escrutando la habitación. Estaba completamente vacía, y sobre la mesilla había una nota firmada por Niall.
“Buenos días cariño, espero que hayas dormido bien. He tenido que irme para preparar la boda, he dejado el desayuno en la mesa de la cocina y las chicas van a venir a verte sobre las doce y media. Espero no tardar mucho. Te quiero.”
Alice sonrió y bajó a la cocina envuelta en las sábanas. Entró en la sala y sobre la mesa descubrió un plato con varias tortitas apiladas, cubiertas con sirope y una taza de café. Se sentó con cuidado en la mesa y comenzó a desayunar. Cuando terminó llamaron a la puerta, eran las doce y cuarto, así que intuyó que eran las chicas.
Abrió la puerta envuelta en las sábanas.
-¡Alice!-Gritaron Bea, Stella y Laura la unísono, abrazando a su amiga.
-¡Chicas! Se suponía que veníais en quince minutos.
-Se suponía.-Murmuró Laura.
-Nos hemos adelantado, pensamos que era buena idea.-Añadió Stella.
-¿Qué tal ayer?-Preguntó Bea guiñándola un ojo.
-Genial…-Musitó Alice agachando la cabeza.
-Espera… No me digas que…-Laura abrió los ojos y soltó un gritito.- ¡Por fin! ¿Cómo fue?
-¿Qué?-Dijo Alice, sorprendida.
-¿Lo habéis hecho?-Dijo Bea tapándose la boca.
-Bueno, os relajáis, ni que hubiese matado a alguien.-Resopló Alice.
-No pasa nada pero pensaba que ibais a esperar a la noche de bodas…-Laura rodó los ojos.
-Dejadla en paz, se van a casar, es normal que lo hagan.-Intervino Stella.
-Gracias Stella, alguien que me comprende.
-Bueno, cambiando de tema, vístete, tenemos que ir a por tu vestido, a elegir el peinado de la boda, las flores…-Bea agarró la mano de Alice y la subió a la habitación para que se vistiera.
Cuando se hubo arreglado salieron por la puerta y fueron a comprar el vestido.
Entraron en una lujosa tienda llena de vestidos de novia, zapatos, centros de flores y decoraciones nupciales. En cuanto traspasaron la puerta una chica alta, rubia y con una gran sonrisa salió a recibirlas.
-Buenos días, supongo que tú eres Alice, ¿me equivoco?-Preguntó acercándose a ellas.
-Sí, doy yo, ¿cómo lo sabe?-Respondió Alice sorprendida.
-Niall me lo contó, venid por aquí, tengo unos vestidos seleccionados y luego pasaremos a mirar los centros de flores.-La chica rubia hizo un gesto con la mano a las chicas para que pasaran a una sala. Entraron en una habitación octogonal con centenares de vestidos colgados alrededor de las paredes sobre percheros de aluminio dorado.
-Bien, señorita Alice, me he tomado la libertad de escoger algunos vestidos, ¿quiere probárselos?-Preguntó la chica acercándose a unas perchas y sacando cinco vestidos diferentes.
-Por favor, llámame Alice a secas.-Dijo sonriente.
-Está bien Alice. Chicas, podéis sentaros allí.-La rubia señaló un sofá crema que se encontraba entre dos percheros dorados.
Las chicas se sentaron en el sofá, mientras que Alice desaparecía con esos vestidos en el probador.
-¿Qué tal este?-Preguntó Alice saliendo del probador embutida en un vestido blanco ajustado hasta las rodillas, que se ensanchaba a partir de ahí, de palabra de honor y pequeños brillantitos en la cintura.
Stella, Bea y Laura arrugaron la nariz y sacudieron la cabeza.
-No me gusta.-Soltó Bea.
-No es… Tu estilo.-Corroboró Stella.
-Pruébate otro, ese no te favorece.-Finalizó Laura.
-La verdad es que a mí no me gusta mucho…-Musitó la chica.
-Sí, será mejor que me pruebe otro.
Alice volvió a ocultarse tras el probador y, tras un par de minutos, salió de nuevo con un vestido blanco de tirantes finos, con una pedrería azul a modo de cinturón a la altura de la cintura, y un vuelo que caía en cascada y se ensanchaba hasta los pies.
-Es bonito pero…-Comenzó a decir Stella.
-No, para nada, demasiado… Pijo.-La interrumpió Bea.
-Pomposo diría yo.-Sentenció Laura.
-Siguiente.-Bufó Alice, metiéndose de nuevo en el probador.
Así, fue probándose vestido a vestido, pero no encontró ninguno que le gustase de verdad. Salió del probador desilusionada y pasó la mano por un perchero, rozando suavemente una tela de raso transparente. Sacó esa tele del perchero, descubriendo un precioso vestido blanco, de palabra de honor, liso hasta las caderas y cubierto de esa tela de raso hasta los pies.
-Es… precioso.-Susurró Alice.- ¿Puedo probármelo?
La chica rubia asintió, y Alice se metió rápidamente en el probador. Cuando salió todas sonrieron. La quedaba perfecto, se ajustaba perfectamente a su cuerpo y realzaba su tono de piel. Alice estaba feliz por haber encontrado el vestido. Porque sabía que ese era su vestido, y no iba a encontrar ningún otro.
***
Pasaron dos semanas y los preparativos estaban más que listos y la boda se celebraría en un par de días.
Un taxi se paró en frente de la casa de Liam, y de él bajó Alice. Llamó al timbre, y esperó respuesta.
Liam la abrió con una sonrisa, que medio desapareció al verla.
-Hola Liam, ¿cómo te va?
-Bien, gracias. Supongo que tú estarán genial ¿no?
-¿Puedo pasar?
-Claro.-Liam hizo un gesto para que pasara.
-Oye… Sabes que la boda es en dos días y…
-Ya.-La cortó Liam.-No me lo recuerdes.
-Oye, podrías dejarme hablar.-Bufó Alice.
-Está bien.
-Como mi padre sigue en Alemania y mi madre no va a poder venir a la boda… ¿Te gustaría ser mi padrino?
-¿Qué?-Preguntó con incredulidad.
-¿No quieres?-Respondió desilusionada.
-No, es sólo que… No pensaba que me lo pedirías.-Liam se encogió de hombros.
-Pues ya lo estás viendo…
-Está bien.
-¿Qué?
-Que está bien, seré tu padrino.
-Oh, ¡gracias Liam! En serio, gracias.-Alice se tiró a su cuello y lo abrazó. Liam la rodeó con los brazos.
-De nada Alice, será un placer.-Susurró él, besándola la coronilla.
-FIN DEL CAPÍTULO 36-

domingo, 1 de septiembre de 2013

-CAPÍTULO 35: NO ERA PREVISIBLE-



Todos en el avión aplaudieron cuando Alice asintió confiada y feliz. Se entrelazaron en un beso eterno, hasta que les echaron del avión. Las azafatas tenían la maleta de Alice en la mano, ella cogió su mochila, y ambos bajaron del avión por unas escaleras improvisadas.
-¿Cómo se te ha ocurrido la disparatada idea de pedirme matrimonio en un avión, duende?
-¿Qué más da dónde o cuándo, o si lo hubiese hecho? La cosa es estar juntos para siempre.
-Puf, te quiero mucho, pero límite de ñoñería…
-O de romanticismo –la interrumpe él.
Y ahí, en la pista de aterrizaje de aviones, con una brisa que refresca, y que le remueve el pelo a Alice, ambos se hacen uno en un beso precioso, romántico. Niall le coge la mano a Alice, entrelazan los dedos, y Alice se separa repentinamente:
-¿Qué pasa? –Le dice Niall cuando ve su cara de dolor.
-Tu anillo y tu mano me han hecho un corte en el dedo –dijo Alice, enseñándole el dedo a Niall.
Él no tiene una idea mejor que meterse el dedo de su novia a la boca. Alice suelta una carcajada, Niall lo corresponde.
-Así se quita la ñoñería, ¿no?
-¡No! Se sustituye por pornosidad, pelirrojillo.
Niall se ríe como nunca antes, y Alice se sonríe. Lo había echado mucho de menos, a él y a sus estupideces.
-Por un momento.- Comenzó a decir Niall.- Pensaba que te había perdido para siempre.
-Eso nunca, Niall, sabes que nunca podrás perderme.-Alice sonrió y añadió:
-Vuelta a lo ñoño. Creo que es inevitable a tu lado.
-¿Con un irlandés? Claro que es inevitable. ¿No lo sabías?
-Por lo visto no.
-¡Alice! ¡Alice!
Unos gritos les hicieron darse la vuelta, y allí estaban Bea, Stella, Laura, Lou, Ele… Todos, corriendo hacia ellos.
-¡Chicos!-Alice soltó la maleta y la mochila, estrellándolas contra el suelo, y corrió hacia ellos.
Todos la abrazaron, formando una piña, mientras reían, lloraban y estrujaban a Alice.
-Sabía que no te irías.-Dijo Harry mientras la sonreía con un brillo pícaro en los ojos.
-Tú, señorito Styles.-Comenzó a decir Alice mientras le señalaba.- Tienes la culpa de todo esto.-Frunció el ceño, aparentemente enfadada, mientras se acercaba a él.- Y por eso, te doy las gracias.-Concluyó mientras sonreía.
-Ha sido todo un placer, enana.
-¿Por qué no nos dijiste que te ibas?- Soltó Bea mientras abrazaba a su amiga.
-Porque sabía que querríais veniros conmigo. Os conozco demasiado bien.
-No habríamos ido contigo.-Bufó Laura. Alice la miró mientras rodaba los ojos.
-Está bien.-Añadió.- Sí habríamos ido, pero tendrías que habérnoslo dicho.
-El caso es que no se ha ido, y eso es lo importante.-Concluyó Zayn mientras rodeaba por los hombros a Alice y sonreía ampliamente.
-Oye, Bad Boy.-Dijo una voz a sus espaldas.- Que Alice es mía, sólo yo la rodeo por los hombros.
Ambos se giraron, y se toparon con Niall, que sujetaba la maleta de Alice con un brazo, mientras que con el otro rodeaba su cintura.
-Bueno, demasiado contacto para tan poco cuerpo.- soltó Alice zafándose del abrazo de ambos dos.
Todos rieron inevitablemente, menos Niall, que volvió a rodearla por la cintura.
-Oye, no te he pedido matrimonio en un avión para que ahora no te pueda abrazar.
-¡¿Quééééé?!-Chillaron todos al unísono.
-¿Matrimonio?-Preguntó Eleanor.
-Sí, matrimonio.-contestó Alice sonriente, mientras les enseñaba su anillo improvisado de plástico. Todos se quedaron boquiabiertos por un momento, justo antes de comenzar a darles la enhorabuena. Todo eran risas, felicitaciones y júbilo por parte de todos, menos por uno: Liam. Estaba allí de pie, con la mirada perdida, los brazos cruzados y expresión seria. Alice se dio cuenta, y se la borró la sonrisa de la cara. Se apartó un poco del grupo, que seguía felicitando a Niall por haber dado ese gran paso y se dirigió hacia Liam.
-Enhorabuena Alice.-Dijo Liam, inexpresivo.
-Gracias.
-Espero que…Seáis muy felices, en serio.-Liam forzó una sonrisa y abrió los brazos hacia Alice. La estrechó contra ella tan fuerte como pudo, y la apartó casi instantáneamente.
-Encontrarás a alguien, ya lo verás-Alice no sabía cómo actuar, habría querido darle la noticia a solas, cuando todo ese caos hubiese terminado, pero Niall se la había adelantado.
-Yo no quiero encontrar a alguien, Alice, te quiero a ti, y aunque estés comprometida nunca dejaré de hacerlo.-Liam se mordió el labio inferior.-Tengo que irme, ya nos veremos.-Besó la mejilla de Alice y se dio la vuelta para desaparecer entre la gente de la terminal.
Alice sintió cómo algo se rompía en su interior. Había perdido a Liam para siempre, hiciera lo que hiciera iba a perder a personas que realmente la importaban, casi había perdido a Niall, y ahora que todo estaba bien, había perdido a Liam. Una lágrima rodó por sus sonrojadas mejillas al tiempo que reprimía un sollozo. Se secó las lágrimas de sus ojos y se giró hacia los demás con una sonrisa.
-¿Y Liam?-Preguntó Stella cuando se giró hacia ellos.
-Tenía que irse a… hacer un recado.
-Bueno, ya nos le encontraremos, ya sabes cómo es, no sabe cómo actuar con éstas situaciones.-Dijo Lou inocentemente, no tenía ni idea de lo que pasaba en realidad.
-Ya…-Alice agachó ligeramente la cabeza, mirando su anillo de plástico de botella.- Oye chicos, me gustaría irme a casa, ha sido un día duro y… Me apetece descansar.
Todos callaron. En un momento así nadie quería negarle nada a Alice, bastante mal lo había pasado, era normal que estuviera cansada, tanto por la angustia de esas últimas semanas como por la adrenalina del momento.
-Está bien, descansa enana, ¿nos veremos mañana?-Preguntó Harry mientras la revolvía cariñosamente el pelo.
-Claro, gracias a todos, en serio, sois los mejores.-Dijo Alice mientras el fantasma de una sonrisa pasaba por su rostro. Todos se despidieron de ella y se fueron a casa. Niall cogió su scooter y cargó el equipaje de Alice en la parte de atrás, luego ambos dos se montaron y Niall condujo hasta su casa.
-¿Sabes?-Dijo Niall cuando llegaron.- Echaba de menos llevarte de paquete en la moto y sentir tus brazos rodeando mi espalda, es una sensación agradable.
Alice sonrió. Niall tan romántico como siempre, adoraba esa parte de su personalidad.
-Yo te he echado de menos a ti.-Dijo finalmente. Niall la plantó un beso, y, cogiendo sus maletas, entraron en su lujosa casa.
Alice se sentó en el sofá de cuero, mientras Niall subía las maletas a la habitación. Se quedó allí, reflexionando. Así que, después de todas esas semanas de odio, ¿todo había pasado? Aparentemente, Niall la volvía a querer, ahora estaba comprometida con él e iba a pasar el resto de su vida con él. Inevitablemente sonrió, entusiasmada, feliz por lo que acababa de darse cuenta. Iba a pasar el resto de su vida con su único y verdadero amor, y eso simplemente la encantaba.
-¿En qué piensas?-Niall se sentó junto a ella, la rodeó con el brazo y comenzó a jugar con uno de sus mechones castaños, como había hecho tantas veces.
-En nada importante…
-¿Seguro?
-Sí, es sólo que… Aún no me lo creo.
Niall la miró, sorprendido.
-¿A qué te refieres?
-Nunca pensé que esto pasaría, es decir, hacía unas semanas éramos como desconocidos desde lo que pasó en la playa…
-No.-Niall la cortó, antes de que pudiera seguir hablando del tema.- No quiero recordar lo que pasó en la playa. No quiero recordar que casi te pierdo. Porque no quiero perderte Alice, eres demasiado importante para mí, ¿me oyes?
Alice se quedó callada, mirando a Niall fijamente, mientras una sonrisa asomaba en sus labios, y sus mejillas se ruborizaban ligeramente.
-Te quiero.-Susurró Niall mientras rodeaba el cuello de Alice con la mano y la acercaba a él suavemente, hasta que sus labios se rozaron.
Alice enroscó sus brazos en el cuello de Niall. La encantaba volver a sentir sus labios rozando los suyos suavemente, mientras ella alborotaba su pelo rubio y él la sujetaba del cuello, haciendo que se la pusiera la carne de gallina.
Sencillamente la encantaba volver a estar junto a él, y esta vez, iba a ser por y para siempre.
-FIN DEL CAPÍTULO 35-