domingo, 8 de septiembre de 2013

-CAPÍTULO 36: PLANES DE BODA-




Niall cogió en volandas a Alice y la llevó a su habitación. Se sentó en la cama con Alice sentada sobre él. Alice empujó su pecho hasta que quedaron tumbados, con Niall debajo de ella.
-¿Estás segura?-Preguntó Niall girando su cuerpo hasta quedar encima de ella. Alice asintió mientras volvía a besarle. Sin apenas darse cuenta acabaron bajo las sábanas, besándose. Alice enroscó sus manos en el cuello de Niall y le miró a los ojos.
-No tienes por qué hacerlo si no quieres.-La susurró Niall pasando el dorso de la mano por su mejilla.
-No te preocupes por mí, estoy segura de esto.
Niall alargó la mano hacia el cajón de la mesilla y sacó un envoltorio plateado. Se colocó sobre Alice, besándola, mientras enroscaba sus brazos alrededor de su espalda. Y así, sin saber cómo ni por qué, pasó. Y fue la mejor noche de sus vidas.
***
Unos rayos de luz se filtraron a través de las sábanas, despertando a Alice de su profundo sueño. Rodó sobre ella misma y palpó el lado opuesto de la cama, buscando a Niall. Lo único que encontró fue un gurruño de ropa y sábanas, que caían suavemente sobre el suelo. Se incorporó y abrió poco a poco los ojos, escrutando la habitación. Estaba completamente vacía, y sobre la mesilla había una nota firmada por Niall.
“Buenos días cariño, espero que hayas dormido bien. He tenido que irme para preparar la boda, he dejado el desayuno en la mesa de la cocina y las chicas van a venir a verte sobre las doce y media. Espero no tardar mucho. Te quiero.”
Alice sonrió y bajó a la cocina envuelta en las sábanas. Entró en la sala y sobre la mesa descubrió un plato con varias tortitas apiladas, cubiertas con sirope y una taza de café. Se sentó con cuidado en la mesa y comenzó a desayunar. Cuando terminó llamaron a la puerta, eran las doce y cuarto, así que intuyó que eran las chicas.
Abrió la puerta envuelta en las sábanas.
-¡Alice!-Gritaron Bea, Stella y Laura la unísono, abrazando a su amiga.
-¡Chicas! Se suponía que veníais en quince minutos.
-Se suponía.-Murmuró Laura.
-Nos hemos adelantado, pensamos que era buena idea.-Añadió Stella.
-¿Qué tal ayer?-Preguntó Bea guiñándola un ojo.
-Genial…-Musitó Alice agachando la cabeza.
-Espera… No me digas que…-Laura abrió los ojos y soltó un gritito.- ¡Por fin! ¿Cómo fue?
-¿Qué?-Dijo Alice, sorprendida.
-¿Lo habéis hecho?-Dijo Bea tapándose la boca.
-Bueno, os relajáis, ni que hubiese matado a alguien.-Resopló Alice.
-No pasa nada pero pensaba que ibais a esperar a la noche de bodas…-Laura rodó los ojos.
-Dejadla en paz, se van a casar, es normal que lo hagan.-Intervino Stella.
-Gracias Stella, alguien que me comprende.
-Bueno, cambiando de tema, vístete, tenemos que ir a por tu vestido, a elegir el peinado de la boda, las flores…-Bea agarró la mano de Alice y la subió a la habitación para que se vistiera.
Cuando se hubo arreglado salieron por la puerta y fueron a comprar el vestido.
Entraron en una lujosa tienda llena de vestidos de novia, zapatos, centros de flores y decoraciones nupciales. En cuanto traspasaron la puerta una chica alta, rubia y con una gran sonrisa salió a recibirlas.
-Buenos días, supongo que tú eres Alice, ¿me equivoco?-Preguntó acercándose a ellas.
-Sí, doy yo, ¿cómo lo sabe?-Respondió Alice sorprendida.
-Niall me lo contó, venid por aquí, tengo unos vestidos seleccionados y luego pasaremos a mirar los centros de flores.-La chica rubia hizo un gesto con la mano a las chicas para que pasaran a una sala. Entraron en una habitación octogonal con centenares de vestidos colgados alrededor de las paredes sobre percheros de aluminio dorado.
-Bien, señorita Alice, me he tomado la libertad de escoger algunos vestidos, ¿quiere probárselos?-Preguntó la chica acercándose a unas perchas y sacando cinco vestidos diferentes.
-Por favor, llámame Alice a secas.-Dijo sonriente.
-Está bien Alice. Chicas, podéis sentaros allí.-La rubia señaló un sofá crema que se encontraba entre dos percheros dorados.
Las chicas se sentaron en el sofá, mientras que Alice desaparecía con esos vestidos en el probador.
-¿Qué tal este?-Preguntó Alice saliendo del probador embutida en un vestido blanco ajustado hasta las rodillas, que se ensanchaba a partir de ahí, de palabra de honor y pequeños brillantitos en la cintura.
Stella, Bea y Laura arrugaron la nariz y sacudieron la cabeza.
-No me gusta.-Soltó Bea.
-No es… Tu estilo.-Corroboró Stella.
-Pruébate otro, ese no te favorece.-Finalizó Laura.
-La verdad es que a mí no me gusta mucho…-Musitó la chica.
-Sí, será mejor que me pruebe otro.
Alice volvió a ocultarse tras el probador y, tras un par de minutos, salió de nuevo con un vestido blanco de tirantes finos, con una pedrería azul a modo de cinturón a la altura de la cintura, y un vuelo que caía en cascada y se ensanchaba hasta los pies.
-Es bonito pero…-Comenzó a decir Stella.
-No, para nada, demasiado… Pijo.-La interrumpió Bea.
-Pomposo diría yo.-Sentenció Laura.
-Siguiente.-Bufó Alice, metiéndose de nuevo en el probador.
Así, fue probándose vestido a vestido, pero no encontró ninguno que le gustase de verdad. Salió del probador desilusionada y pasó la mano por un perchero, rozando suavemente una tela de raso transparente. Sacó esa tele del perchero, descubriendo un precioso vestido blanco, de palabra de honor, liso hasta las caderas y cubierto de esa tela de raso hasta los pies.
-Es… precioso.-Susurró Alice.- ¿Puedo probármelo?
La chica rubia asintió, y Alice se metió rápidamente en el probador. Cuando salió todas sonrieron. La quedaba perfecto, se ajustaba perfectamente a su cuerpo y realzaba su tono de piel. Alice estaba feliz por haber encontrado el vestido. Porque sabía que ese era su vestido, y no iba a encontrar ningún otro.
***
Pasaron dos semanas y los preparativos estaban más que listos y la boda se celebraría en un par de días.
Un taxi se paró en frente de la casa de Liam, y de él bajó Alice. Llamó al timbre, y esperó respuesta.
Liam la abrió con una sonrisa, que medio desapareció al verla.
-Hola Liam, ¿cómo te va?
-Bien, gracias. Supongo que tú estarán genial ¿no?
-¿Puedo pasar?
-Claro.-Liam hizo un gesto para que pasara.
-Oye… Sabes que la boda es en dos días y…
-Ya.-La cortó Liam.-No me lo recuerdes.
-Oye, podrías dejarme hablar.-Bufó Alice.
-Está bien.
-Como mi padre sigue en Alemania y mi madre no va a poder venir a la boda… ¿Te gustaría ser mi padrino?
-¿Qué?-Preguntó con incredulidad.
-¿No quieres?-Respondió desilusionada.
-No, es sólo que… No pensaba que me lo pedirías.-Liam se encogió de hombros.
-Pues ya lo estás viendo…
-Está bien.
-¿Qué?
-Que está bien, seré tu padrino.
-Oh, ¡gracias Liam! En serio, gracias.-Alice se tiró a su cuello y lo abrazó. Liam la rodeó con los brazos.
-De nada Alice, será un placer.-Susurró él, besándola la coronilla.
-FIN DEL CAPÍTULO 36-

No hay comentarios:

Publicar un comentario