A la mañana siguiente el
teléfono de Alice sonó, despertándola y poniéndola de muy mla humor.
-Qué.
-Alice, ¿te he
despertado?
-Qué quieres Harry.
-Vale, te he despertado,
lo siento. ¿Está Laura allí?
-Para qué la quieres
Styles, ¿para engañarla otra vez?
-Y dale con que la he
engañado, que no pasó nada entre mi amiga y yo.
-Ya, y voy yo y me lo
creo. ¿Tú sabes lo mal que está Laura?
-Joder, lo siento, yo no
quería hacerla daño, te juro por mi gato que no pasó nada. La quiero solo a
ella, a nadie más.
Alice resopló y añadió.
-Vale, te creo, pero solo
un poco. ¿Para qué quieres a Laura?
-Tengo una sorpresa para
ella, Niall va a ayudarme. ¿Puedes decirla que se asome al balcón un momento?
-¿Cómo?-Alice salió de su
habitación y se dirigió al balcón, y cuál fue su sorpresa cuando vio a Niall
con una guitarra eléctrica y a Harry con un micrófono en la acera. Alice colgó
en teléfono y empezó a reírse.
-¿Tan ridículos
estamos?-Preguntó Harry.
-No, pero es que es
genial jajaja, no puedo parar de reírme jajaja. Vale, vale, ya paro.
-¿A que es una idea
genial?-Preguntó Niall sonriéndole a Alice.
-Sin duda. Id
preparándoos, voy a despertar a Laura.
Alice desapareció del
balcón y fue al cuarto de Laura y Stella. Se acercó a la cama de Laura y la
dijo al oído:
-Laura, tienes visita,
ven conmigo, pero no hagas ruido.
Laura gruñó y se levantó
muy a su pesar, siguiendo a Alice por el pasillo.
-¿Quién me va a visitar
ahora?
-¿No te enfades vale?
Pero tienes que salir el balcón y quedarte ahí un rato, merecerá la pena.
-Yo te mato Alice… Pero
vale.
-Bien, vamos, sal.-Dijo
Alice dando un pequeño empujón a su amiga hacia el balcón.
Se puso furiosa y se
quedó asombrada al mismo tiempo al ver a Harry y a Niall en la calle, pero se
sorprendió todavía más cuando empezó a canta One Way Or Another sólo para ella.
Cuando acabó Laura le chilló con una sonrisa imborrable de la cara:
-Harry Edward Styles Cox,
estás loco y te odio, pero esto es genial.
-Sabía que te
encantaría.-Dijo Harry sonriéndola.
-Todavía te odio, me has
engañado, ¿lo recuerdas?
-¿Después de haber
cantado para ti en medio de la calle no me vas a dejar invitarte a un paseo y
dejarme explicarte que pasó? ¿tan mala eres?
Laura puso los ojos en
blanco y ante la mirada suplicante de Harry y Niall aceptó, no sin antes decir:
-Pero tendrás que
esperarme, no pienso salir en pijama a dar una vuelta contigo.
Acto seguido entró en
casa y comenzó a reírse con Alice, que la había esperado en el salón para ver
su reacción ante semejante sorpresa.
-Vale, vete a arreglarte,
yo les entretengo un ratito, ¿pero no tardes eh?-Dijo Alice mientras salía al
balcón de nuevo.
-Buen trabajo Harry,
ahora solo te queda convencerla de que eres un novio fiel y de que no la
engañas, aunque será un trabajo difícil.
-Lo sé, pero por ella
merece la pena.
-Mira el ligón, que se
nos pone sensible.-Contesta Niall revolviéndole a Harry.
-Parad ya chicos,
parecéis críos.-Añade Alice sonriendo desde el balcón.
-Habló aquí, la niña
pequeña.
-Cállate Hazza, sólo me
sacas tres años.
-Eso, cállate, que es mi
novia y sólo yo la llamo pequeña.
-Horan, no te pases.
-Uuuh, la niña pequeña es
dura.-Contesta Harry guiñándola un ojo.
-Achitón chicos, que os
tiro zanahorias desde la terraza ¿eh? Que puedo ser muy dura cuando quiero.
-Claro que sí cielo,
claro que sí.-Dice Niall sonriendo.
-Vale, yo entro, que doy
vergüenza ajena con el pijama y los pelos que tengo, además tengo que decirle a
Laura que se dé prisita.
-Vale, un beso
preciosa.-Contesta Niall, y Harry añade:
-Adiós enana.
Alice les saca la lengua
y entra al apartamento de nuevo. Justo cuando entra al salón Laura sale del
baño con una conjunto monísimo: una falda de tubo a rayas con una camisa blanca
de manga francesa y unos tacones azules marino y en el pelo una horquilla
sujetándole el flequillo.
-Wow, ¿qué quieres?
¿ligártelo más?
-No, pero me gusta ir
mona, ¿vale?
-Ya, ya… A ti lo que te
gusta es Harry Styles pillina jajaja
-Eres mala, te odio.-Contestó
Laura sacándole la lengua y sonriendo después.
-Sí, soy terrible, pero
como no bajes ya Harry y Niall se van a morir del aburrimiento. Buena suerte
cielo, y si necesitas que te saque de allí, me mandas un mensaje ¿vale?
-Gracias fea, ¿te
mantengo informada vale?
Laura le da dos besos a
Alice y sale por la puerta rápidamente, bajando casi corriendo al portal.
Al salir, se lleva una
sorpresa al ver sólo a Harry, así que le pregunta.
-¿Y Niall?
-Se ha ido a ver a Zayn
para comprobar que está mejor. Estás guapísima.
-Gracias, tú también.
-¿Yo también estoy
guapísima? ¿Qué bien no?
-Idiota.-Suelta Laura
sonriendo.-¿Dónde me vas a llevar?
-Tenemos que ir en coche,
es un viaje un poco largo pero merece la pena. ¿Vamos?-Dice Harry ofreciéndola
su mano.
-Vamos.
Harry la llevó a lo largo
de su calle hasta un mini descapotable rojo, donde se subieron. Harry arrancó y
salió del aparcamiento a toda velocidad. Atravesaron Trafalgar Square, pasaron
por la torre de Londres y se dirigieron a Hampstead Heath, un parque situado en
lo alto de una colina desde donde se veía la mayor parte de la ciudad. Cuando
llegaron Harry aparcó al pie de la colina, y se bajó del coche.
-Vamos, ya hemos llegado.
-Harry, ¿en serio tenemos
que subir la colina?
-¿Cómo esperas que
lleguemos al sitio que quiero enseñarte entonces?
-Harry, llevo tacones,
¿recuerdas?-Dice Laura señalando sus zapatos.
-No problem, se soluciona
rápido.
Harry se colocó de
espaldas a Laura y la subió a su espalda.
-¿Ves? Así podemos subir
la colina.
-¿Estás loco? Cómo vas a
subir la colina conmigo a cuestas, no seas bobo.
Harry no la escuchó,
comenzó a subir la colina mientras Laura se quejaba de que llevaba mucho peso y
le decía que la bajara. Poco a poco dejó de quejarse y apoyó su mejilla contra
la espalda de Harry, admirando el paisaje. Finalmente se durmió en su espalda.
-Laura, te has dormido,
despierta.
-Eh, ¿qué? Ah, perdón, es
que…
-No pasa nada, mira dónde
estamos.
Laura se bajó de la
espalda de Harry y observó dónde estaban. Era una parte del parque bastante
alejada y escondida del resto de la gente. Los árboles cubrían el cielo,
dejando pasar finos hilos de luz que parecían cascadas luminosas. En medio de
ese sitio mágico había un árbol, mucho más grande que los otros, con el tronco
retorcido y unas ramas robustas llenas de hojas verdes. Parecía uno de esos
sitios imaginarios que solo se veían en los cuentos de hadas para niños, solo
que era completamente real, mágico e hipnotizador.
-Oh, madre, mía… Es…
¿cómo has encontrado este sitio?-Preguntando Laura acercándose al árbol más
grande.
-Me lo dijo Niall,
pensamos que sería genial para darte una explicación y bueno, tal vez un
beso.-Contesta Harry acercándose a Laura y abrazándola por la espalda.
-Solo por esto vale la
pena aguantarte.
-¿Por los abrazos o por
ser irresistible?
Laura se soltó de Harry,
se giró hacia él y le dijo poniéndose de morros:
-¿Así que ahora el que me
engaña se llama Harry Irresistible Styles?
Harry volvió a acercarse
a ella y la susurró al oído:
-Exactamente, y puedes
llamarme así cuando quieras.
A Laura se le erizaron
cada uno de los pelos de su cuerpo, aun así, se apartó de nuevo y le dijo
haciéndole rabiar:
-Pues señorito
Irresistible, me debes una explicación de por qué me engañaste con otra.
-No te debo ninguna
explicación, ¿sabes por qué?
-Por qué.
-Porque no te engañé con
otra, no lo haría por nada del mundo. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida
y no voy a ser tan tonto como para perderte. Por eso no te debo ninguna
explicación.
Laura sonrió, se acercó a
él y le dijo al oído:
-Vale Styles, pero vas a
tener que recompensarme.
Esta vez fue a Harry al que se le erizaron los pelos. Cogió
a Laura del cuello y la atrajo hacia él. Iba a besarla cuando Laura le puso la
mano en los labios y mirándole a los ojos le dijo:
-Me da igual lo que ha pasado, ahora me doy cuenta de lo
estúpida que he sido, lo siento.
-Laura, ¿quieres dejar de interrumpirme y besarme de una
vez?
Harry y Laura se sonrieron y se fundieron en un beso,
reconciliador y tierno, que se fue convirtiendo en uno lleno de pasión y deseo.
Se apoyaron en el árbol y siguieron besándose sin importarles nada de lo que
pasara a su alrededor. Harry apoyó su mano en el vientre de Laura, y metió su
mano disimuladamente por debajo de su camisa, rozando suavemente su piel. Laura
se separó de él ante ese movimiento para sorpresa de Harry.
-Lo siento, no pretendía…-Harry se sentía mal por haber
hecho eso, así que Laura le dijo:
-No Harry, no es por eso, tranquilo. Pero no quiero
estropear esto ¿vale? Te prometo que te recompensaré.
-Está bien, pero déjame darte una cosa antes.
-¿Qué cos…?-Laura no pudo terminar la frase, porque Harry se
acercó a ella y la besó como si no fuera besarla en toda su vida. Separó sus
labios de ella y mirándola a los ojos esbozó una de esas sonrisas tan suyas que
la volvían loca y la dijo:
-Bueno, a partir de ahora prometo ser bueno, ¿vale?
-Desde luego, eres terrible.
-¿Debería tomármelo como un cumplido?
-Depende de lo que tú entiendas por cumplido.
-En ese caso me lo tomaré como tal…Preciosa.
-Idiota.
-Guapa.
-Feo.
-Te amo.
-Sabes que yo más.
-Eso nunca.
Laura se separó de él, de modo que ya no estaban a pocos
centímetros el uno del otro, se recolocó la camisa y le preguntó a Harry:
-¿Y qué más me tenías preparado?
-¿Tenía que prepárate algo?
-Por supuesto, ¿qué clase de sorpresa es esta?-Laura intentó
contener la risa pero no pudo, así que se tapó la boca con las manos y soltó
una carcajada.
-¿Te parece gracioso que sea un desastre y que no sepa
preparar una sorpresa? Pues te vas a enterar.
Harry cogió a Laura por la cintura y la elevó hasta que
estuvo boca abajo sobre sus hombros y empezó a dar vueltas sobre sí mismo.
-¡NO HARRY PARA, PARA POR FAVOR! ¡BAJAME! ¡HARRY PARA QUE ME
MAREOOOO!-Laura comenzó a gritar pero Harry no la hacía caso. Llegó un momento
en el que paró de dar vueltas pero no bajó a Laura de sus hombros.
-Te bajo si admites que sé preparar sorpresas y que soy
sexy.
-¡Admito que sabes preparar sorpresas pero no eres sexy!
-¿Ah no?-Harry hizo ademán de volver a girar, pero Laura vio
sus intenciones y añadió:
-¡Sí! Eres muy sexy, ¡pero bájame ya!
-Espera.
-¡Harry! ¡Que me bajes!
-Prométeme una cosa.
-¿El qué?
-Que no me pegas si te bajo, ¿vale?
-¡Que me bajes!
-Prométemelo.
-¡LO PROMETO PERO BÁJAME!
Harry bajó a Laura con sumo cuidado, y en cuanto tocó el
suelo Laura le dio un manotazo en el hombro.
-¡Auch! Me habías prometido que
no me ibas a pegar.
-No seas quejica. Vamos, se está
haciendo tarde.
-Laura, son las 6.
-Por eso, si quieres enseñarme la
otra parte de la sorpresa tendremos que irnos de aquí ¿no?
-Pero…-Harry iba a decir que no
había más sorpresas, pero se le ocurrió una idea y la dijo:
-Primero tenemos que ir a otro
sitio.
Laura le miró desconfiada pero aun
así le cogió la mano y le siguió hacia el coche, dispuesta a descubrir cuál era
esa sorpresa que tanto estaba esperando.
-FIN
DEL CAPÍTULO 22-
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