Cuando llegaron al coche Harry mandó subirse a Laura y él se
alejó un poco para hacer una llamada.
-¡Harreh! Me tienes abandonado majo.
-Ya lo sé Lou, la próxima cita será contigo.
-Más te vale jaja bueno, ¿qué pasa?
-Tengo un problema. Estoy con Laura y se supone que tenía
que preparar una sorpresa en plan… ¿romántica? O algo así para ella, pero soy
un desastre. Necesito que…
-¿La prepare por ti?
-Por favor.
-Ah, muy bonito, a Laura la preparas sorpresas y a mí no me
compras una triste zanahoria, muy bien.
-Vamos, hazlo por mí, y te compro una zanahoria ¿vale? Pero
por favor haz lo que te digo.
-Está bien, ¿dónde preparo eso?
-En el salón de mi casa, ¿tienes la copia de mi llave?
-Déjame pensar…Pues no.
-Vale, pues saltas la valla y coges la copia de la llave que
está debajo del felpudo. Luego pones unas velas en la mesa del salón y… ¿qué
más debería poner?
-Lo primero, me debes una por tener que saltar tu valla, lo
segundo, deberías poner comida, no sé, imagino.
-Vale, tú haz lo que tengas que hacer pero hazlo rápido por
favor.
-Vale, pero no te prometo que quede muy bien.
-Da igual, tú solo prepara algo.
-Ok, luego me cuentas, y suerte.
-Gracias Boo, te debo una.
Harry cuelga y vuelve rápidamente al coche, donde esperaba
Laura con los pies apoyados en el salpicadero y jugueteando con los botones del
coche.
-Vale, vámonos. Y baja los pies del salpicadero.
-¿Vas a seguir demorando la sorpresa o me la dices ya?
-Ahora vamos, tú tranquila que sorpresa hay. Y baja los pies
del salpicadero.
Laura sonrió pícara y bajo los pies del salpicadero pero los
puso en el asiento. Harry la miró, puso los ojos en blanco y arrancó el coche.
-¿Siempre pones los pies en donde no debes cuando vas en
coches ajenos o solo te pasa cuando estás conmigo?
-Es que tu coche está demasiado limpio, alguien tenía que
arreglarlo.
-Mira que graciosa la enana esta.-Harry torció en una calle
y comenzó a dar vueltas alrededor de ella. Laura se dio cuenta y dijo:
-Harry, puedes salir de esta calle ya, tu casa no está aquí.
-Anda, no me había dado cuenta-Dijo en tono sarcástico.-Ahora
vamos a mi casa.
Harry miró la hora y tomó una carretera que llevaba a su
casa. Lou había tenido tiempo de prepararlo durante el rodeo que habían dado.
Cuando llegaron Laura se quedó alucinada al ver la casa de Harry. Era un chalet
de una sola planta, pero con un salón a doble altura con cuatro habitaciones
distribuidas por todo el ancho pasillo que unía la cocina con el jardín, que
tenía una piscina-jacuzzi y unas
tumbonas.
-Mira que bien viven los famosos. Me encanta tu casa, ¿puedo
quedarme a vivir aquí?
-Por mí genial. -Harry se asomó al salón para comprobar si
Lou había llegado a tiempo, y casi se muere del susto al verle preparando las
velas con Laura y él a menos de cinco pasos. Lou se sobresaltó también pero empezó
a reírse por lo bajini al darse cuenta de la situación. Harry le hizo gestos
para que se marchara de allí, pero al ver que lo hacía caso se giró hacia Laura
y la dijo, cubriendo con su cuerpo la posible vista que pudiera tener Laura del
salón.
-Hey, ¿qué haces?
-¿Yo? Nada.-Harry giró a Laura hacia el pasillo y la llevó a
ver el jardín. Allí Laura se dirigió al borde de la piscina y rozó el agua con
los dedos de su mano. Se levantó rápidamente y se plantó delante de Harry,
cogiéndole los brazos y diciendo:
-¿Te atreves a meterte, o tengo que tirarte?
-Vamos a ver quién tira a quien.-Harry agarró por la cintura
a Laura y se tiraron a la piscina.
-¡Estás loco!
-Sí, pero por ti.-Harry se acercó nadando a Laura, que
estaba empapada, lógicamente, y agarrándola por la cintura la besó. Fue un beso
corto, pero que hizo que Laura quisiera más y más. Harry salió de la piscina
repentinamente, para sorpresa de Laura, que extrañanda le preguntó:
-Harry… ¿por qué sales?
-La sorpresa está en el salón. ¿Vienes?
-Estoy empapada y se me transparenta todo.-Esto último lo
dijo señalándose la camisa, que marcaba su sujetador de encaje rosa claro.
Harry la miró de arriba abajo y guiñándola un ojo la dijo:
-Por eso, estas ridículamente sexy.
-Genial, soy ridículamente sexy.
Laura salió de la piscina cruzando los brazos delante de su
pecho bajo la atenta mirada de Harry. Chasqueó los dedos delante de él
desviando su atención de su camisa mojada. Fueron al salón y Laura se quedó
patidifusa al ver lo que Harry la había preparado: todo el salón estaba
cubierto con pétalos rosas y en cada esquina de la habitación había velas que
alumbraban la cena que había encima de la mesa. No podía entender cómo le había
dado tiempo a preparar todo eso, pero en realidad no la importaba, simplemente quería
coger a Harry, besarle y no parar. Laura se sobresaltó un poco cuando el
irresistible chico de ojos verdes del que tan enamorada estaba la abrazó por la
espalda y la susurró al oído “¿Te gusta?” Laura se giró hasta estar cara a cara
con Harry, le agarró por el cuello y le beso apasionadamente. Harry respondió a
ese beso, y pronto sus lenguas se rozaron, comenzando una batalla que ninguno
de los dos iba a perder. Laura enroscó sus piernas alrededor de la cintura de
Harry y éste posó sus manos alrededor de sus muslos, agarrándolos con fuerza
mientras la besaba.
Harry y Laura cayeron en el sofá sin soltarse, no pensaban
hacerlo jamás. Su beso se rompió cuando Laura deslizó sus suaves manos por
debajo de la camiseta de Harry y se la quitó con un rápido movimiento. Y otro
beso. Y otra prenda que volaba por el aire. Y finalmente una pasión
descontrolada entre ambos, una pasión que les llevó a la habitación. Harry se
sentó en el borde de la cama con Laura encima y comenzó a besarla el cuello,
recorriendo su pálida piel y bajando más tarde a su escote, respirando su olor.
Laura dio un respingo pero en seguida volvió a la carga y echó a Harry hacia
atrás con las manos, tumbándolo en la cama.
-Ey, fiera, ¿eso significa que ya no estás enfadada?
-No hagas que me arrepienta Harry.
Laura le besó en el cuello al tiempo que Harry recorría con
sus manos la espalda de Laura, la agarró y de un movimiento la puso debajo de
él. Laura pasó su mano por la espalada de Harry mientras que con la otra
desabrochaba el cinturón de su pantalón. Eran como dos almas que no se querían
separar. Beso tras beso Harry ya no podía más y deseaba que Laura fuera suya.
Harry sacó un condón de un cajón y Laura le miró sorprendida.
-Sabías que esto iba a pasar.
-Claro que sí, y quiero que pase ahora.
Harry se lo puso y arrastró a Laura bajo las sábanas, entre
suspiros, besos y una primera vez. Primer y mágica vez.
-FIN DEL CAPÍTULO 23-
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