Todos estaban sentados en la mesa cuando Alice apareció por
la puerta del salón con una bandeja llena de comida en la mano.
-¡Por fin! Me moría de hambre.-Dijo Niall abalanzándose a
por un poco del contenido de la bandeja.
-Para, vamos a comer como personas civilizadas.-Dijo Laura
dando un ligero manotazo a Niall.
-¿Y no estaba haciendo eso?
-No seáis críos.-Dijo Liam sirviendo un poco a cada uno con
una espátula.
-Está rico, ¿qué es?-Preguntó Stella saboreando un trozo de
comida.
-Lasaña. Faltan aceitunas. Niall se las comió.-Contestó
Alice.
-Tenía hambre. Lo siento.
Hubo un silencio incómodo en el salón hasta que, de repente,
Alice se levantó de la mesa, cogió su plato y dijo:
-Yo no tengo hambre.
Salió del salón con su plato medio vacío para dirigirse a la
cocina. Niall se levantó también y la siguió.
-¿Qué ha pasado?
-Nada, simplemente no tengo hambre.
Niall la escrutó con la mirada, encaró una ceja y añadió:
-¿Estás enfadada porque me comí las aceitunas?
-¿Qué? Claro que no, es solo que no tengo hambre. Vuelve con
los demás, yo voy a irme a dar una vuelta.
-Voy contigo.
-No.-Niall se sorprendió ante esa respuesta tan secante.
-Niall…-Prosiguió Alice- No has hecho nada, pero necesito
pensar, estar sola un rato ¿vale?
Niall le plantó un beso en la frente, la sonrió y dijo
mientras volvía al salón:
-Vale, pásalo bien.
Alice subió a su habitación, cogió su móvil, su chaqueta y
salió de la casa tan rápido como pudo.
Caminó por el camino rodeado de árboles y lujosos chalets
hasta el final de la calle, donde cogió un bus y se fue al centro de la ciudad.
Iba absorta en sus pensamientos cuando de repente su móvil
sonó. Era un número desconocido.
*Conversación telefónica*
-¿Quién es?
-Soy yo.
-Pensaba que tenía tu teléfono Liam.
-No el de mi casa.
-Ya… ¿qué pasa?
-No entiendo tu comportamiento durante la comida. ¿Por qué
actúas así?
-Porque… No es asunto tuyo.-Alice se mordió el labio, ahora
se arrepentía de haber dicho eso.
-Vale, sólo quería saber si estabas bien. Adiós.
-¡Espera Liam! No cuelgues.
Liam no dijo nada, por lo que Alice continuó hablando.
-Podemos… ¿Puedo
intentar arreglarlo? Por favor…
-Está bien. Cuando vuelvas… Ya hablaremos.
-Vale, adiós Liam.
*Fin de la conversación telefónica*
Por lo menos tenía una oportunidad para arreglar las cosas,
y no iba a desaprovecharla.
Se dirigió a un Starbucks que estaba cerca del centro, el
mismo al que había ido con Niall el día que se enteró de la muerte de Dani, no
le traía muy buenos recuerdos.
Estaba pidiendo un capuccino cuando una voz gritó su nombre
detrás de ella.
-¡Alice! Hola, ¿qué haces por aquí?
-¿Paula? ¡Hola! Yo podría preguntarte lo mismo.
-Tienes razón, ¿qué tal te va?
-Bien.-Mintió Alice.- ¿Y a ti?
-Genial, te tengo que contar muchas cosas.
-Claro será genial, podemos ir…
-Perdona, aquí tiene su café.-Una empleada del Starbucks le
tendió su café con una sonrisa de oreja a oreja, Alice lo pagó y Paula y ella
salieron del café para dar una vuelta por el centro.
-Bueno, ¿qué tal con Niall?-Preguntó Paula dando un sorbo a
su café.
-Bien, bien… ¿Y a ti con…? Espera, ¿sales con alguien?
-Jajaja eso te tenía que contar. Antes no salía con nadie
pero... Hace tres días Zayn se declaró. Fue súper romántico…
Paula sonrió tímidamente, se notaba lo enamorada que estaba.
-Me alegro mucho.-Contestó Alice sonriendo también.
-Llevamos poco tiempo juntos, pero creo que duraremos mucho.
En realidad… ¿Te estoy aburriendo?
-No tranquila.
-Bueno, pues eso, en realidad nos conocíamos desde que
éramos unos críos. Yo siempre he estado enamorada de él, pero bueno, es lógico
¿no?
-Yo también me habría enamorado de él, es tan…
-Perfecto.
-Podría decirse así.
Paula y Alice se miraron y se echaron a reír. Hablaban como
si se conocieran de toda la vida cuando en realidad solo habían estado juntas
un par de veces.
-Bueno, ¿qué tal están Mary e Isa?-Preguntó Paula.
-¿No te lo han dicho?
-¿El qué?
-Ya sabes, se han ido a Glasgow a estudiar, o algo así me
dijo mi hermano.
-Ah, pensaba que se iban el mes que viene… Bueno, ya las
llamaré a ver qué tal les va.
Estuvieron hablando durante horas mientras caminaban por el
centro de la bonita ciudad de Londres, hasta que Alice se dio cuenta de la hora
que era y se despidió de Paula, se la había pasado la tarde volando.
Alice salió corriendo hacia la parada de bus que la llevaría
a la calle de Liam y subió corriendo a su casa, no quería esperar más para
arreglar las cosas.
Intentó abrir la puerta pero se dio cuenta de que no tenía
llaves, así que no quedó más remedio que llamar al timbre.
-Hola cariño.
-Hola Niall. Siento llegar tan tarde.
-Oye, que no soy tu padre, no me tienes que dar
explicaciones.-Niall le dedicó una sonrisa, y justo cuando Alice pasaba por su
lado añadió:
-Pero sí un beso.
Alice se giró y le dio un beso rápido en los labios, le
sonrió y luego continuó su camino.
-Alice, he dicho un beso, no un pico.-Soltó Niall mientras
iba detrás de ella sin dejar de sonreír.
-No seas tiquismiquis, ya tienes tu beso.-Contestó mientras
subía las escaleras y se dirigía a su habitación.
-No es el que yo quería.-Refunfuñó Niall mientras la seguía
por el pasillo y se colaba en su habitación.
-No seas pesado, no te voy a dar…-Alice se giró y se
encontró cara a cara con Niall, a muy pocos centímetros de su boca.
-No me vas a dar el qué.-Susurró Niall rodeando a Alice por
la cintura.
-No te voy… ¿qué iba a decir?
Niall posó sus labios en los de Alice haciendo que se
olvidara de todo.
Alice rodeó a Niall por el cuello y lo atrajo más hacia
ella. De repente se separó de ella y sonrió pícaramente.
-Oye, ahora a la que la dejas sin beso es a mí.-Dijo Alice
mordiéndose el labio.
-Pobrecita. Me das tanta pena.-Dijo en tono sarcástico y con
una sonrisa de oreja a oreja.
-Eres malo.
-Lo sé, soy un maloso.-Dijo acercándose a su mejilla y
dándola un beso.-Y ahora si me disculpas, el maloso tiene que ir a su casa para
ver cómo van las reformas. Te quiero.
Alice sonrió y le dio un último beso antes de que
desapareciera de su cuarto.
Se sentó en la cama y al instante recordó lo que tenía que
hacer. Niall la había distraído como siempre, era inevitable, pero por lo menos
aún conservaba algo de memoria y bajó corriendo a buscar a Liam.
-Hola Alice, ¿dónde vas?-Dijo Laura, que estaba en el salón
cuando bajó.
-Tengo que encontrar a Liam, ¿sabes dónde está?
-Eh… Creo que está en la piscina, si no búscale en el ático,
no sé muy bien dónde está.
-Está en el ático, le he visto subir antes.-Bea salió de la
cocina en ese momento con una coca-cola en la mano.
-Gracias chicas, voy a buscarle.-Alice volvió a subir las
escaleras y fue al ático.
Era una sala bastante grande con el techo inclinado y una
ventana abatible a ambos lados de las paredes, pintadas de beige. Tenía una
alfombra de pelos azul claro y una cama pegada a la pared con las sábanas del
mismo color. Había una lámpara alargada que alumbraba toda la habitación. Junto
a la cama había una pequeña estantería y, al otro lado, un armario celeste con
varios cajones.
-Hola Liam.
Liam estaba revolviendo entre uno de los cajones del armario
y se sobresaltó.
-Hola Alice… No te había oído entrar.
-Ya… ¿Podemos hablar?
-Claro.-Dijo dejando de buscar en los cajones y sentándose
en la cama.
Alice se quedó de pie frente a él y comenzó a hablar.
-No hace falta que te diga que esto no puede seguir así.
-Lo sé… Pero…
-Pero nada. Mira, eres
mi amigo y te quiero, pero no de esa forma, ¿entiendes?-Liam asintió con
la cabeza- Y Niall también es tu amigo, todos somos amigos. Pero Niall y yo
estamos saliendo. Hasta ahí perfecto. El problema viene cuando tú y yo…
-Alice, no soy tontito, sé perfectamente cuál es el
problema. Tú me gustas, yo no te gusto, a Niall le gustas, a ti te gusta. Así
de simple.
Alice no sabía qué decir ante esa respuesta. No creía que
Liam pudiera ser tan mecánico.
-Bueno… Visto así parece doloroso.-Dijo Alice.
-Lo es.
Hubo otro de esos silencios incómodos. Alice se sentó en la
cama sin decir palabra, mirando a Liam. En su rostro se notaba esa incomodidad
y dolor que sentía. La quería mucho, y ella no se daba cuenta. Pero no, no
podía. Ella estaba con Niall, le amaba, se amaban… Pero Liam, a ella le
importaba y no podía verle así. No lo aguantaba.
-Liam…-Alice ni se molestó en seguir hablando. Posó una mano
sobre su hombro y le abrazó. Liam era reacio a devolvérselo, pero finalmente
acabó apretándola con fuerza contra él. Un mar de lágrimas comenzaron a salir
de los ojos verdes de Alice. Ahora entendía lo que Liam sentía por ella, y era
aún más difícil dejarle marchar.
-¿Estás llorando?-Preguntó Liam en un susurro.
-No.-Contestó balbuceando Alice.
-Pues me estás mojando la camiseta.
-Es que me sudan los ojos.-Liam sonrió ante ese comentario.
Alice se hundió en sus brazos y susurró:
-Lo siento, por todo.
-FIN DEL CAPÍTULO 27-
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