La canción de “Hallejulah”
resonaba por cada rincón del pequeño apartamento de Alice mientras iba de una
sala a otra recogiendo sus cosas. A cada prenda que metía en su Sansonite
morada una nueva lágrima rodaba por su mejilla, por todo lo que había pasado
allí, tanto lo bueno como lo malo. Aún no le había dicho nada a las chicas,
sabía que si las avisaba se irían con ella, y no iba a fastidiarles las
vacaciones en Londres con sus chicos por movidas suyas. Ni siquiera se lo había
dicho a su hermano, ni a su madre. A nadie.
Cuando cerró por completo la
maleta y se sentó en la cama sin sábanas no pudo evitar llorar con más fuerza.
No podía creerse que todo hubiera acabado. Tantas experiencias vividas, tantos
buenos momentos, tantas conversaciones, viajes… Todo.
Entonces sonó el timbre.
Se secó las lágrimas y trató de
sonreír, poniendo esa cara de “todo está genial, no me pasa nada” mientras se
dirigía a la puerta. Cuando abrió se quedó sorprendida al ver a Lou, allí, de
pie, con expresión seria.
-Hola Lou, ¿qué haces aquí?
-¿Qué es eso de que te vas?-Dijo
ignorando su pregunta y pasando dentro.
-Ya está decidido, mi vuelo sale
en una hora.
-No puedes irte.-Lou la miró
fijamente a los ojos.
-Sí que puedo, no podéis
impedírmelo. Ya se lo dije a Harry.
-Ya, pero Harry no es tan
cabezota como yo.-Lou relajó los músculos.-Mira Alice, no puedes joderte las
vacaciones por el idiota de Niall. Lo sé, es mi amigo, casi como mi hermano
pequeño, pero está comportándose como un auténtico cerdo. He intentado hablar
con él y es imposible, no quiere hablar con nadie. No te vayas por favor.
-Lou, no lo hagas más
difícil…-Suspiró Alice.
-Bueno, ya veo que no voy a
hacerte cambiar de opinión…-Dijo Lou con tono cansino.- ¿Quieres que te ayude
con algo?
-No, ya he guardado todo… ¿Me
puedes acercar al aeropuerto?
Lou asintió, cargó con sus
maletas, y bajaron al coche. Durante el camino, ninguno dijo nada, se limitaron
a mirarse de vez en cuando. Los ojos de Alice implicaban tristeza, y orgullo.
Los de Lou parecían de piedra, sencillamente, no expresaban nada. Llegaron al
aeropuerto.
-¿Estás totalmente segura?
-Absolutamente, y no sabes lo que
aprecio que me ayudes, Louis.
***
Mientras tanto, Niall estaba
escuchando lo que estaba ocurriendo de boca de Harry, mientras pensamientos de
desesperación rondaban su mente.
-Así que, se pira –terminó Harry.
Niall no respondió, corrió a
coger su Scooter roja, y emprendió camino al aeropuerto más rápido de lo
permitido.
***
Alice se compró una revista, y
vio un artículo sobre One Direction. Todos sonrientes. Niall. Un escalofrío la
recorrió el cuerpo, y cada milímetro de su cuerpo con la piel de gallina, era
un momento recordado con su ex.
-Louis, te quiero muchísimo, en
serio, has sido como mi hermano. Eres grande. Eleanor es una chica con suerte
–dijo Alice cuando por megafonía advirtieron que era hora de embarcar.
Niall aparcó su Scooter.
-Yo también te quiero, enana.
Espero que encuentres a alguien que sepa apreciarte, no como el tonto de…
Voldemort.
-¿Voldemort? ¿En serio?
-Sí, de “el innombrable”.
-Se llama Niall. Niall Horan. Y
no es tonto. Es lo mejor del mundo –dijo Alice, sin poder reprimir unas
lágrimas.
-Adiós, tonta. Te llamaremos todos los días.
-Más os vale.
-Jajajaja. Tranquila.
Alice le entregó su billete de
avión a una señorita, que la invitó a entrar en el avión. Louis la tiró un
beso.
***
-¡¡QUE ME DEJE PASAR!! ¡¡EL AMOR
DE MI VIDA VA EN ESE AVIÓN!!-Gritó Niall mientras trataba de zafarse de un
guardia que le cerraba el paso hacia el avión.
-Lo siento, pero todos los
pasajeros han embarcado ya, no puede pasar.
-¿No quiere arreglar la vida de
dos personas?
-Ya le he dicho que no puedo
dejarle pasar.-Respondió impasible.
-Por favor.-Dijo con cierto tono
de desesperación en la voz.- Sea el típico que se salta las normas. Al menos
una vez.
El guarda suspiró y, antes de
apartarse, dijo en un tono apenas audible.
-Suerte, muchacho, me debes una.
Niall le sonrió y echó a correr
hacia el avión.
Alice se puso sus cascos,
escuchando More Than This. Cantando y sintiendo cada estrofa. Un par de minutos
después del aviso de abrocharse los cinturones, oyó cómo desencajaban la
escalera del avión.
Y un golpe seco.
-Señor, ¡no puede estar aquí!
-¡Alice!
-¡Oiga!
-¡Que sí, que ya he oído! ¡Alice!
Alice abrió los ojos de sopetón
cuando oyó su voz detrás de la canción.
Y allí estaba.
Con sus ojos azules, su pelo
rubio alborotado, y su perfecta sonrisa.
Ella se alarmó, se quitó los
cascos, y no pudo evitar sonreír.
-Dios, Alice… Menos mal…
Niall se tiró encima de ella y la
besó. Alice recordó todos los momentos, Niall la agarró del cuello, notando su
sedoso pelo cosquilleando su mano, oliendo su ya conocido aroma.
-¿Qué haces aquí? –Dijo Alice con
una sonrisa dibujada en los labios, esos labios que Niall tanto adoraba,
mientras que un par de lágrimas de felicidad rodaban por sus mejillas
-Salvarnos. Vamos a vivirlo todo
los dos juntos.
-Estás loco.
-Por ti.
-Y loco de locura, no por mí.
-También venía a otra cosa.
-¿Ah, sí?
-Sí.-entonces Niall cogió una
botella de agua, le quitó el plástico e hizo un anillo bastante improvisado. Se
arrodilló en el pasillo del avión y dijo mientras miraba a Alice a los ojos:
-Alice… Desde el momento en que
te vi me enamoré de ti, de tu forma de ver el mundo, de tu sonrisa, de tu forma
de andar, de tus besos, de la manera en la que me hacías sentir vivo. La he
cagado, y no puedo estar más arrepentido.-Hizo una pausa y cogió la mano de
Alice.- Cuando Harry me dijo que te ibas me di cuenta de que mi vida no iba a
tener ningún sentido sin tus tonterías, tus enfados de niña pequeña, tus
sonrisas… Sin ti. Te amo, como a nadie en este mundo. Espero que no sea
demasiado tarde pero… ¿Quieres casarte conmigo?
-FIN
DEL CAPÍTULO 34-
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